Fiesta de la Toma de Granada

Antecedentes históricos.

En “las fiestas de la Toma” (Miguel Garrido Atienza, 1891) se recoge que fue el rey Fernando el Católico quien,  en  su testamento, firmado en Madrilejos el 22 de enero de 1516,  dejó ordenado que se hiciera la fiesta. El cabildo municipal acuerda, el 17 de junio de 1516, pedir a los testamentarios del rey la espada y la bandera o pendón real.

La reina Germana de Foix, como testamentaria del difunto rey accede a esta petición y mediante carta real de 27 de febrero de 1517 ordena  que se celebre la mencionada fiesta y comunica el envío de la espada de Fernando y el pendón, a la vez que daba las necesarias  instrucciones para celebrarla.

Igualmente, el cabildo catedralicio, en el acta del 11 de diciembre de 1517, recogió la voluntad del rey Católico, expresada en su testamento, donde manda celebrar la fiesta de La Toma el día 2 de enero de todos los años.

El Ayuntamiento comisionó al Jurado Juan de Añasco para que se informase sobre el ceremonial en Sevilla. Una vez recabada la información se le comunicó al cabildo catedralicio y a la Capilla Real para que se pusiesen de acuerdo en el ceremonial.

Hubo conflictos en cuanto a quién debía llevar las insignias en la procesión. En 1599, una real cédula, a petición del Ayuntamiento, concede permiso a la justicia y  caballeros veinticuatro “…para que puedan sacar y llevar aquel día, en la dicha procesión, las Insignias y estandarte real, que está en nuestra capilla de aquella ciudad: con que acabada la procesión, se torne al mismo lugar donde están…”. En cuanto a quién debía de llevar el pendón y tremolarlo, también hubo conflictos entre el Ayuntamiento y D. Luis Fernández de Córdoba, Alférez Mayor de Granada. El 31 de enero de 1567 se aprueba una Concordia entre la ciudad de Granada y D. Luis Fernández de Córdoba, su Alférez Mayor, donde se establecen las preeminencias de su oficio. Y aquí se acuerda que, para la fiesta de la Toma de Granada: “…don luis a la puerta del cabildo tomará el pendón en sus manos y lo entregará a su teniente y cuando viniere en procesión con el cabildo de la iglesia mayor, en entrando en la capilla real, tomará el pendón en sus manos y entrará con él en la capilla donde están los reyes católicos, y dará la vuelta a los bultos como se suele dar, y al salir de la capilla real le dará a su teniente; y entiéndese que dicho señor don Luis ha de llevar el dicho pendón en el lugar que le da su titulo; y estando ausente o impedido del dicho señor don Luis, lleve el regidor más antiguo el pendón en los lugares que el señor don Luis lo ha de llevar, y por la misma orden…”. Pero esta prerrogativa la hizo el Ayuntamiento sólo a favor de D. Luis Fernández de Córdova y sus descendientes, mientras que tuviesen este cargo.

toma 1939 2

Celebración día de la Toma, 1939

toma 1939  1

En los “Anales de Granada” (Enríquez de Jorquera) se relata con bastante detalle la repercusión popular que tuvo la fiesta, ampliándose también al día 1 de enero. La fortaleza de la Alhambra también contribuyó al esplendor de la celebración. En esos días se ponen luminarias y velas de sebo y papel en las puertas de la Alcazaba, casa real, castillo del Mauror, Bibataubín y puerta de Elvira. Y se disparan salvas de artillería desde la fortaleza de la Alhambra. También se hacían corridas de toros como consta en el acta del ayuntamiento de 31 de diciembre de 1613.

La fiesta de La Toma, después del esplendor de su comienzo,  atravesó durante la segunda mitad del siglo XVII y XVIII numerosas dificultades que mermaron su auge y esplendor. No podemos olvidar los enfrentamientos entre el cabildo de la catedral y los capellanes de la Capilla Real por la posesión de la espada, y los problemas de competencias y protocolo en la asistencia a las procesiones. Tampoco olvidemos los enfrentamientos entre el Arzobispo, el cabildo de la Catedral y el Ayuntamiento, prohibiendo unos el acceso al banco en la iglesia catedral  para las funciones religiosas

En el siglo XVIII, con el paso de los Austrias a los Borbones, tampoco se ha encontrado en los Libros de Actas Capitulares ninguna reforma o alusión a un nuevo protocolo en lo que respecta a las ceremonias civiles. Pero sí se tiene constancia que debió de producirse un cambio; en efecto, por un acuerdo de 26 de junio de 1750; el Ayuntamiento decide que se reforme y se reimprima, encargándoselo a D. Juan de Morales Hondonero, maestro de ceremonias. El nuevo libro, se aprueba por acuerdo del Ayuntamiento de 18 de julio de 1752.

En cuanto al Estandarte o Pendón Real, en un principio sólo se hacía en la Capilla Real, delante del altar mayor y de los sepulcros reales. El día uno de enero se colocaba el Estandarte en el balcón de las Casas Capitulares,  a las 12 horas del medio día hasta la oración,  a la vez que se disparaban salvas desde la Alhambra y se  repicaban las campanas de la catedral. Al amanecer del día 2 se volvía a poner el estandarte en el balcón, custodiado por el cuerpo de guardia hasta que se da aviso a la Ciudad por parte de la Iglesia para que entre a la Capilla Real. toma 1939El protocolo de tremolar el Estandarte o Pendón Real en el balcón de las Casas Capitulares surge durante la monarquía de Alfonso XII. En el año 1874, en sesión de 22 de diciembre, se acuerda que las voces al tremolar el Pendón de Castilla sean por tres veces: “Granada, Granada, Granada, por Fernando quinto de Aragón e Isabel primera de Castilla, Viva la Soberanía Nacional, Viva la República, Viva Granada”. Motivados por la proclamación de Alfonso XII como Rey de España, en sesión de 31 de diciembre de 1874 el Ayuntamiento acuerda: “Que las voces en el acto de tremolar el Pendón de Castilla sean: Granada, Granada, Granada, por los ínclitos Reyes Católicos don Fernando V de Aragón y Doña Isabel I de Castilla, Viva España, Viva el Rey Don Alfonso XII, Viva Granada, repitiéndose tres veces sin omitir vitorear también al Ejército Español”.

Durante la monarquía de Alfonso XIII en la tremolación del estandarte se gritó: “Viva el Rey” (Defensor de Granada). En 1932: “Viva la República”.

En 1933, se suprimió la comitiva cívica en la Capilla Real. Este hecho lo recoge El Defensor  de Granada el 2 de enero, volviéndose a celebrar en 1937. Este año, “se dio al final de los vivas acostumbrados un ¡Arriba España! (Ideal, 3 de enero), y a partir de 1938 se utilizó un nuevo reglamento.

En 1975, en la sesión de la Comisión Municipal Permanente, el 11 de diciembre se acuerda que se celebre la fiesta  “con arreglo al ceremonial establecido”. El periódico Ideal, el 3  de enero de 1976, en la página 15, recoge que en la tremolación se dice ¡Viva el Rey!

El 26 de diciembre de 1979, el Ayuntamiento acuerda que entre los “vivas” pronunciados en el acto de tremolación se sustituya el último grito: “Viva Andalucía” por el de “Viva Andalucía libre”.

 

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